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Tesla y los extraterrestres

Nikola Tesla fue uno de los científicos e inventores más destacados del siglo XX, y a la vez uno de sus personajes más misteriosos y excéntricos; dueño de un genio ingobernable, tanto si hablamos de su talento o de su carácter, su interés por el futuro del mundo y la humanidad no tuvo límites; por supuesto, no dejó sin pensar y trabajar la posibilidad de encontrar inteligencia extraterrestre (tal vez porque entre la inteligencia terrícola no encontraba interlocutores): algunos estudios le atribuyen la invención de la primera máquina para la búsqueda de signos alienígenas.

Se trata de un transmisor inalámbrico que podría dirigir ondas de radio focalizadas a puntos distantes del sistema solar, a cuyo desarrollo dedicó gran parte de su capacidad y su tiempo. Toda su vida estuvo interesado en lograr el modo de contactar inteligencia extraterrestre y, según relatan testimonios de la época, al menos una vez creyó haber detectado una señal.  Sucedió en el verano de 1899, cuando, mientras trabajaba en su laboratorio de Colorado Springs, creyó observar una serie de códigos numéricos en señales cósmicas de radio, las cuales interpretó como una señal de inteligencia proveniente de Marte o de Venus. Tesla definió aquel momento como “La sensación creciente de que he sido el primero en escuchar el saludo de un planeta a otro”.

Un año después cuando la Cruz Roja le pidió que hiciera una predicción sobre cuál sería el más grande descubrimiento del hombre en el siglo XX, Tesla escribió: “He observado acciones eléctricas que parecen inexplicables. Vagas e inciertas como fueron, me dieron una profunda convicción de que no falta mucho para que los humanos en este planeta, unidos, tornen sus ojos al firmamento, con sentimientos de amor y reverencia, entusiasmados por las felices noticias: “¡Humanidad! Tenemos un mensaje de otro mundo, desconocido y remoto. Se lee: uno… dos… tres…” En un texto publicado por el New York Times en 1937, Tesla anunció que había perfeccionado “un nuevo y compacto aparato por el cual considerables cantidades de energía pueden ser disparadas a través del espacio interestelar a cualquier distancia sin la menor dispersión”. Así dio lugar a la leyenda del “Teslascopio”, mencionado por su discípulo Arthur Matthews, pero cuya existencia nunca fue confirmada. Dado que casi todo lo que dijo e inventó Tesla en vida sonó primero insólito o extravagante, para poco después convertirse en ciencia de las grandes potencias, no estaría de más volver a prestar atención a su posible contacto con vida extraterrestre.