TERREMOTO

Los tesoros históricos y de valor inestimable que eran guardados en el Museo Nacional

El Museo Nacional de Brasil, ubicado en la Quinta da Boa Vista, en Río de Janeiro, fue consumido por el fuego el domingo 2 de septiembre de 2018. Prácticamente todo su inestimable colección, de 20 millones de piezas, fue destruido por el incendio. Fundado por Don Juan VI en 1818, el sitio era la institución científica más antigua de Brasil.

El Museo Nacional era poseedor del mayor acervo de historia natural y antropología de América Latina. Entre otros tesoros históricos, el museo albergaba a "Luzia", el fósil humano más antiguo de las Américas. Con cerca de 11.500 años de antigüedad, los restos de Luzia habían sido encontrados en la década de 1970, en Minas Gerais. 

Otra preciosidad del acervo de la institución es el meteorito de Bendegó, el de mayor tamaño encontrado en suelo brasileño. La piedra había sido descubierta en el sertónde Bahía en 1784, y se encontraba en el museo desde 1888. La pieza sufrió daños, pero no llegó a ser destruida

El museo también era el hogar de la mayor colección de momias egipcias de América Latina. Las piezas habían sido rematadas en una subasta por D. Pedro I, en 1826. La colección egipcia fue ampliada por D. Pedro II. Entre las piezas más importantes añadidas por el emperador, estaba un sarcófago de madera policromada que resguardaba a la momia de la cantante de Ámon:Sha-Amun-en-su.

El acervo de arqueología del Museo Nacional, compuesto por más de 100 mil objetos, reunía piezas de gran importancia provenientes de diversas civilizaciones que habitaron las Américas, Europa y África, desde el Paleolítico hasta el siglo XIX. La colección de arqueología clásica estaba compuesta por aproximadamente 750 piezas, abarcando mayoritariamente las civilizaciones: griega, romana, etrusca e italiana; siendo la mayor en su género en América Latina. En el acervo, estaban obras recuperadas de excavaciones en las antiguas ciudades de Herculano y Pompeya, destruidas en 79 d. C., por una erupción del volcán Vesubio. Entre las más destacadas, se encontraba un conjunto de cuatro frescos del siglo I d.C. procedentes de Pompeya.

La colección de etnología guardaba artefactos referentes a las culturas africana, afro-brasileña y del Océano Pacífico. Además, el museo poseía uno de los más significativos acervos paleontológicos de América Latina. El museo también contaba con una colección de fósiles y de reconstituciones de esqueletos de dinosaurios, compuesta mayoritariamente por ejemplares provenientes de las regiones Nordeste, Sudeste y Sur del Brasil.

El palacio en donde se ubicaba el museo fue la residencia de la familia real portuguesa de 1808 a 1821, y albergó a la familia imperial brasileña de 1822 a 1889. Además, el sitio fue sede de la primera Asamblea Constituyente Republicana de 1889 a 1891, antes de ser destinado al uso de museo, en 1892.

El museo se enfrentaba a problemas financieros desde hace décadas. Al menos desde 2004 ya había alertas sobre el riesgo de incendio en la institución, debido al estado precario de sus instalaciones eléctricas. El último presidente brasileño que visitó el Museo Nacional fue Juscelino Kubitschek.

 


Fuente: G1

Imagen: Felipe Milanez, víaWikimediaCommons